
Durante mi último viaje de regreso a Puerto Rico, Dios mismo ministraba a mi vida relatándome la importancia de escuchar.
Mientras hablaba su voz a mi espíritu me llamó la atención dos cosas que me dijo y son las siguientes.
Por más lindo que se oiga lo que escuchas debes entender que no necesariamente proviene de mi o de lo que quiero para ti.
Por más títulos que tenga la persona que te habla no necesariamente soy yo quien te hablo.
Y me estremeció pues los profetas profetizan los maestros enseñan los pastores guían los evangelistas traen avisos para salvación y los apóstoles establecen todos la palabra de Dios. Entonces ¿no todo lo que ellos expongan necesariamente proviene de Dios? Pues así me dijo el Señor.
Pedro era Apóstol era discípulo y era íntimo de Jesus pues era mucho el tiempo el que caminaban y disfrutaban juntos. Pero en un momento por amor decidió «hablar» dirigiéndose a Jesus en Mateo 16:21 al 23
21 Desde ese momento, Jesús comenzó a decirles a sus discípulos lo que le iba a pasar: «Tendré que ir a Jerusalén, y los líderes del país, los sacerdotes principales y los maestros de la Ley me harán sufrir mucho. Allí van a matarme, pero tres días después resucitaré.»
22 Entonces Pedro se llevó a Jesús aparte y lo reprendió por hablar así. Le dijo:
—¡Eso no puede sucederte, Señor! ¡Que Dios nunca lo permita!
23 Jesús se volvió y le dijo:
—¡Pedro, estás hablando como Satanás! ¡Vete! Tú no entiendes los planes de Dios, y me estás pidiendo que los desobedezca.
Para una exhortación de Jesus como esta cualquiera pudiera expresar esta cara -> 😱 pues no estamos acostumbrados a ver a Jesus en este estado.
Pero Jesus reconocía algo no era conveniente lo que Pedro le decía.
¿Pues que de malo tendría que Pedro quisiera salvarle de la muerte? Que no era lo correcto aunque parecía. Y nosotros como hijos debiéramos entender este principio de Reino. No todo lo que parece ser bueno lo es. Para eso debemos tener revelación.
Con esta historia quiero compartir varios principios que Dios mismo me enseñaba en mi transcurso del vuelo.
•Oir y hablar es el arma más poderosa que tenemos todos.
•No todo lo que te digan proviene de Dios.
•Escuchar y analizar lo que otros dicen te desenfoca.
•Escucha solo la voz de Dios. Ella te dirá a que dirección debes moverte.
•Una de las características de Jezabel es que habla muy sutil y trata de hacerse pasar por Dios para confundir.
•Debemos distinguir entre lo que queremos y lo que debemo aunque no nos parezca pues Dios es quien ve más allá.
Con algunos de estos principios podrás entender que se debe hablar conociendo y oir decidiendo bien que voz es la que proviene de Dios. Por qué aún las experiencias de muchos son de ellos y no te aprovecharán en nada. Solo la voz que no todos puedes escuchar es la que debes seguir y esa es la de Dios por medio de su palabra.
Espero que esta breve información te sea útil y puedas ser edificado por ella. Puedes compartirla con otros. También puedes seguirnos en Facebook.com/PastorReinaldoLopezz para que veas más mensajes diarios.